La existencia… la naturaleza… el ser humano… la necesidad y la pasión de buscar el equilibrio y la estabilidad entre todos.

Nacimos, vivimos, inmersos en la naturaleza o fuera de ella, pero vivimos. Ganas de vivir, de vivir alegremente de hecho. La imposibilidad de dejar vivir en el respeto… en la medida de lo posible.

Las necesidades, las inquietudes, los egoísmos… sin poder vivir en soledad. La necesidad de sentir a alguien o algo a nuestro lado, la amistad… momentos llenos de felicidad y alegría. Las palabras… los jaleos… las voces… la música y los ritmos.

La madera de los árboles… la preciada leña… para levantar edificios, pilares fuertes y resistentes… los carros… instrumentos de trabajo.. instrumentos… instrumentos de música. Música. Ritmos… melodías… txakunes… ¿???... alboroto… txalaparta… dos hombres, cuatro palos… tantas tablas de madera… Txalaparta.

Jaleo? Voces? Música? Qué? Reuniendo en un mismo sentimiento aquel que ha vuelto a la naturaleza. Al igual que los caballos corren raudos por el monte… jaleo, rapidez, corriendo. Cuatro patas, dos cuerpos, al mismo ritmo, con los latidos del corazón. Al igual que la txalaparta.

Cuatro palos, cuatro manos, dos personas… al mismo ritmo, con los latidos del corazón. Sentir... improvisar.. tocar. Txakun… ¿???... leña... madera… Txalaparta. El sonido del corazón. Sacarlo fuera, extenderlo por el mundo… hacerse uno con las diferentes culturas.. la naturaleza no tiene fronteras, ni el ritmo ni la música… el lenguaje universal. Una emoción sin límites.